Trabajar desde la casa. Sin horario de entrada o de colación. Con el refrigerador y la cama cerca. Y sobre todo, con la posibilidad de estar más en contacto con los hijos.
Este es la promesa del teletrabajo o trabajo a distancia, una tendencia que desde principios de esta década se puso muy de moda en Chile. Pero, al parecer, fue sólo en teoría, porque en la práctica no ha sumado tantos adeptos como se esperaba.
La idea principal de esta tendencia laboral no dice relación con el trabajador independiente o freelance, sino con un empleado contratado por una compañía, pero que en vez de ir todos los días a la oficina, tiene la posibilidad de trabajar desde donde desee. |